UN MENSAJE DE AMOR AL CORAZON DE LA IGLESIA

"Cantarle a Dios es un hermoso privilegio. Un privilegio que se siente en el alma, que se disfruta cada vez que nos ponemos de pie para entonarle alabanzas con nuestros labios, un sentir que brota del fondo de nuestros corazones"

http://coroiepsanfernando.blogspot.com/Por toda la tierra en las congregaciones de la Iglesia de Jesucristo, hay coros enormes y coros medianos, así como coros pequeños en lugares apartados de las grandes ciudades. Hay coros que se visten de atuendos hermosos para sus presentaciones y hay coros con uniformes sencillos y humildes que alaban a Dios por las mañanas, por las tardes y por las noches. Los hay muy bellos y bien preparados vocalmente, dirigidos por directores con sabiduría musical, y los hay muy sencillos a veces compuestos por sólo tres voces y relativamente pocos miembros que cantan en forma humilde sin grande preparación vocal.

Mas, sean unos o sean otros, hay algo que nos une a todos: que le cantamos al Dios que vive y reina para siempre y a su Hijo Jesucristo, nuestro único Salvador. En esto es cuando bajo los fraternales principios de Dios, todos los coros somos iguales. Para cantarle a Dios no se ocupa tener carrera de cantante de ópera, ni una maestría en música, ni una licenciatura en piano. Para cantarle a Dios solo se necesita un corazón contrito y humillado, porque todo lo demás (antes que los puristas musicales me contradigan) viene, claro está, por añadidura.

El corazón de la Iglesia lo formamos todos, todos los coros de la Iglesia de Jesucristo esparcida por el mundo. Un cuerpo no tiene dos cabezas, mucho menos dos corazones, de ahí que caigamos en la comprensión espiritual que a pesar de estar distanciados, a pesar de los idiomas en que le cantemos a Dios, y también a pesar de nuestro color de piel, estatus económico y de aún de la preparación musical coral, somos un solo corazón, el corazón del cuerpo de Jesucristo.

Tú que formas parte del corazón de la Iglesia, allá en los poblados mas lejanos, donde quizá no hay siquiera los servicios elementales, y que te unes a otros pocos hermanos y forman un pequeño coro, tú que estás allá en los países donde apenas la Iglesia se forma no te sientas solo. Tú que quizá estás en alguna ciudad grande pero con pocos hermanos coristas, no te sientas triste, ponte sobre tus pies, cierra tus ojos.

Abre ahora tu mirar espiritual, ¡mira! Levanta tu mirada hacia las montañas, levanta tus ojos hacia las ciudades, hacia los desiertos, hacia los profundos valles, escucha el rumor de la alabanza en muchas lenguas... en preciosos templos y sencillas casas de oración. ¡Hay millones que están contigo! Un ejército coral se une a tus palabras, una gigantesca multitud esparcida por el mundo está levantando sus voces diciendo como tú “para la honra y la Gloria del Señor” Y como un incienso espiritual se desprende de la Tierra al incensario del ángel que está delante del Trono para perfumar el rostro del que vive y reina para siempre. Y si fuera poco esto, millones y millones de seres angelicales en un monumental ejército coral se unen a nuestras alabanzas en este espiritual perfume.

¿Puedes verlos?

Sólo tienes que cerrar tus ojos materiales y abrir tu mirar espiritual.

No estás solo. No estás solo con tus pocos hermanos del coro, muchos coros esparcidos por la Tierra, están orando por ti y por mi al final de los ensayos, al final de las presentaciones de estás nuestras hermosas y espirituales reuniones. ¡No te desanimes! Porque en el Cielo hay alguien que recibe tus hermosas alabanzas impregnadas de ese maravilloso sentir que solo los que conocen a Dios pueden sentir y compartir. Sigue siendo ese carbón espiritual que comparte su calor a los que se acercan a él.

Sigue llevando la sangre espiritual hasta lo más apartado del cuerpo y Dios estará en todo momento en tu corazón. No importa si no has logrado a pesar de tus esfuerzos una excelente calidad vocal, lo que importa es lo que hay dentro de tu corazón, y si es un corazón contrito y humillado con toda seguridad El se solaza en el presente que de corazón le ofreces.

Coros de la Iglesia esparcida por el mundo. Grandes y pequeños, buenos cantantes o no, oremos siempre que podamos por todos nosotros, ya que somos un solo miembro un solo corazón.

Siempre que nos despidamos en nuestros ensayos, siempre que podamos en nuestras consagraciones, en nuestros finales de Servicios de Alabanzas, siempre, siempre unidos roguemos porque cada coro en donde quiera que esté, conserve la fe, el fervor y el amor que se necesita para estar en su lugar, como soldados de Cristo, firmes, fuertes e inamovibles. Y que Dios, que conoce los corazones, siga bendiciendo por doquier el trabajo de los directores, y de los coristas que se esfuerzan cada día por serle agradables, consagrando su vida a una noble y efectiva causa, porque, ser, Corazón de la Iglesia... hermanos míos, es una de las bendiciones mas hermosas que podemos alcanzar, mientras estemos aquí, en la Tierra.
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Coro Veracruz

Coro Unido en la Conferencia Internacional de Pastores Valparaíso 2009, de la Iglesia Evangélica Pentecostal

Coros de Sargento Aldea, Ñuñoa, Renca y San Fernando.






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